XABIER ERKIZIA

Xabier Erkizia 
(Lesaka, 1975)

Músico, productor y periodista. Su trabajo se fundamenta en la investigación entre distintas personas, sonidos y formatos, en situaciones dispares como instalaciones sonoras, grabaciones y composiciones musicales, obras radiofónicas, proyectos grupales, de improvisación… Durante los últimos 15 años ha mostrado su trabajo en varios países de Europa, América y Asia, y ha publicado varios discos, tanto en solitario como en colaboración junto con artistas como Francisco López, Eddie Prévost, Mattin, TV Pow… A su vez ha compuesto bandas sonoras para películas, principalmente de animación, pero también para documentales, piezas de video-arte, obras de danza o de teatro, con las que ha sido galardonado en varias ocasiones.
Desde el año 2000, codirige el festival de otras músicas ERTZ y desde el año 2003 cumple las funciones de coordinador en el departamento de sonido AUDIOLAB del centro de arte contemporáneo Arteleku de Donostia-San Sebastián. Además, ha publicado diversos ensayos sobre el fenómeno del sonido y la escucha, y colabora regularmente como columnista en varios medios de comunicación, especialmente prensa escrita y radio. 

 

Xabier Erkizia y la película “Oírse”

Cuando a uno le llega la posibilidad de trabajar en un proyecto que por alguna razón siente cercano o familiar, sea de la naturaleza que sea, casi siempre le inunda cierta sensación contradictoria. Una sensación que por un lado combina placer e ilusión, pero por otro exige respeto y cuidado. Eso me pasó a mí con Oírse. 
Recuerdo todavía el momento en el que encontré en internet una primera versión del trailer de la película, mucho antes de acabar colaborando en la misma. Tengo que reconocer que el mero hecho de imaginar que alguien estaba realizando un film sobre la escucha (porque al fin y al cabo, es de lo que trata la película) me generó una grandísima ilusión. No voy a comenzar a contar como fueron los hechos posteriores, pero al poco tiempo, en cuanto conocí al equipo de trabajo y me vi, de una forma muy natural, involucrado en el proyecto, esa ilusión se fue convirtiendo poco a poco en respeto. 
No existen muchas películas que traten directamente el tema de la escucha. Probablemente no porque no sea un tema recurrente ni interesante (de hecho esta presente de una forma o de otra en todos los films y en la gran mayoría de producciones culturales), sino porque representarla implica siempre cierta dificultad. El hecho físico de que no podemos dejar de oír, ubica la escucha en un lugar muy especial en nuestra cultura contemporánea, más orientada por diversas razones a la objetualidad y a la visualidad. Por tanto, nada más comenzar a enfrentarnos a la representación de la escucha, nos inundan cientos de cuestiones contradictorias: ¿Cómo podemos representar aquello que realizamos sin parar? ¿Cómo podemos hablar de aquello que realizamos de forma insconciente, automática? ¿Cómo hablar de algo de lo que apenas somos conscientes a través de un lenguaje como el cinematográfico tan consciente de sí mismo, cargado de prejuicios y preconcepciones? ¿Es posible representar fielmente el universo sonoro a través de elementos principalmente visuales? 

Ahí reside precisamente la valentía de esta pequeña película. 
Por eso, no nos debería de extrañar que Oírse parta desde una perspectiva distorsionada, de un trauma, de un síndrome que convierte esa escucha inconsciente en una escucha totalmente consciente, sufrida, llevada al extremo. Una escucha atrapada entre lo interno y lo externo, y condenada a vivir entre el amor y el odio al silencio y al ruido.
 
Pensar y trabajar en ello es un lujo privilegiado para cualquier diseñador sonoro, pero también un reto que impone mucho respeto.